Algunas veces falla el plan de la naturaleza de proveernos con un contacto sin interrupción con nuestro medio ambiente. Por enfermedad, algunos tipos de drogas o el proceso de envejecer, muchos de nosotros nos vemos afectados por pérdida de audición.
Generalmente el proceso de la pérdida de audición es lento, no se detecta en su comienzo y como resultado, se acepta fácilmente. De alguna manera parece sólo una pequeña pérdida y aparentemente es fácil adaptarse.
¿Pero qué se ha perdido? Pérdida de comunicación normal, comprensión e incluso la habilidad de conversar claramente. Son pérdidas obvias que van apareciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, el impacto de una pérdida parcial de audición puede parecer desproporcionada al grado de dichas consecuencias. Muchas veces no nos damos cuenta que la persona que pierde audición ha sido en cierta forma separada de su ambiente.
La antena que antes proporcionaba un constante flujo de información ha sido dañada. El mundo que una vez fue lleno de sonidos, se oscureció y está lejos. La separación del mundo obliga a la persona con pérdida de audición a ser introvertida. Se desarrolla un creciente desprendimiento del medio ambiente y un notorio sentido de inseguridad.

Los efectos de una pérdida auditiva son sutiles, pero devastadores a medida que avanza el tiempo.

Del mismo modo que los animales tienen dos patas, dos alas o dos ojos, la naturaleza les ha dotado también con dos oídos equilibrados por razones muy importantes para su existencia

La mayoría de la gente se crea una imagen equivocada acerca de su audición y de la ayuda que un audífono le puede ofrecer. Los mitos van de boca en boca y no permiten que la gente se informe de la realidad.