rehabilitacion2

Algunas veces falla el plan de la naturaleza de proveernos con un contacto sin interrupción con nuestro medio ambiente.

Por enfermedad, algunos tipos de drogas o el proceso de envejecer, muchos de nosotros nos vemos afectados por pérdida de audición.

Generalmente el proceso de la pérdida de audición es lento, no se detecta en su comienzo y como resultado, se acepta fácilmente. De alguna manera parece sólo una pequeña pérdida y aparentemente es fácil adaptarse.

 ¿Pero qué se ha perdido? Pérdida de comunicación normal, comprensión e incluso la habilidad de conversar claramente.

Son pérdidas obvias que van apareciendo con el paso del tiempo.

Sin embargo, el impacto de una pérdida parcial de audición puede parecer desproporcionada al grado de dichas consecuencias.

Muchas veces no nos damos cuenta que la persona que pierde audición ha sido en cierta forma separada de su ambiente.

La antena que antes proporcionaba un constante flujo de información ha sido dañada. El mundo que una vez fue lleno de sonidos, se oscureció y está lejos. La separación del mundo obliga a la persona con pérdida de audición a ser introvertida.

 Se desarrolla un creciente desprendimiento del medio ambiente y un notorio sentido de inseguridad.

Mientras más difícil se transforma la comunicación, el individuo se aleja más de la realidad, incluso la relación con amigos cercanos comienza a ser afectada. Esto puede conducir al alejamiento de relaciones y a problemas entre miembros de la familia.

El tratar de adaptarse puede dar como resultado una fuerte tendencia a aislarse aún más, lo que aumenta los sentimientos de soledad en la persona.

El impacto psicológico interno crece, alimentado por el ciclo vicioso que lleva a la persona a aislarse más debido al sentido de separación. Hay factores que estimulan esta regresión. La gente amada puede volverse impaciente, irritable y aún condescendiente.

Conversaciones no oídas o interrumpidas, risas apenas percibidas, todo puede ser interpretado como ataques personales o como crítica escondida. Toda tendencia a ser demasiado preocupado de sí mismo o sensible, se amplifica hasta alcanzar el nivel de la sospecha o duda.

La depresión y falta de estímulo pueden finalmente vencer el deseo de adaptación. Perdido el deseo y aislado por imposición personal, el individuo es empujado a mayores profundidades de depresión.

 Mientras más tiempo se ha ignorado la incapacitación auditiva, es más difícil enfrentarse al impacto psicológico, aunque se estabilice la audición, el ciclo puede continuar.

Los que están incapacitados auditivamente, se encuentran separados del mundo del sonido.

Si podemos restablecer contacto con un mundo que sigue vivo, podemos seguir perteneciendo a él.

Considerando las alternativas, no hay tiempo que perder.