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En la actualidad, millones de personas alrededor del mundo sufren de pérdidas auditivas, aunque muchas no están percatadas de ello.

Desafortunadamente, sólo cierto número de ellas hacen algo al respecto.
La mayoría de la gente se crea una imagen equivocada acerca de su audición y de la ayuda que un audífono le puede ofrecer.

Los mitos van de boca en boca y no permiten que la gente se informe de la realidad.


Mito:
Muy pocas personas padecen pérdidas auditivas y son muy pocas las posibilidades de que yo, o personas cercanas a mí, tengan cualquier tipo de pérdida.

Realidad:
Es muy posible que usted o alguien cercano a usted padezca de cierto grado de pérdida auditiva. De hecho el 15% de la población mundial padece de pérdida auditiva.


Mito:
Si yo tuviera un problema de audición, ya lo sabría.

Realidad:
Generalmente no, la pérdida auditiva se desarrolla a lo largo de varios años y sin que uno pueda darse cuenta. Muchos se adaptan gradualmente a la pérdida de muchas maneras, ya sea al preguntar a otros que repitan su pregunta, al aumentar el volumen de la televisión, y hasta algunos aprenden a leer labios para entender mejor. Al adaptarse de esta manera, erróneamente uno llega a creer que no hay ningún problema o que ya se solucionó. Probablemente nuestras propias defensas interfieren para darnos cuenta si existe o no pérdida auditiva. Un simple examen auditivo le hará saber la verdad.


Mito:
Una pérdida auditiva sólo significa que los sonidos tienen que ser más fuertes.

Realidad:
No es cierto. Por lo general usted puede escuchar cuando alguien habla, pero no puede entender que es lo que dicen. Posiblemente usted oye en lugares silenciosos, pero no oye muy bien en lugares más ruidosos o en grupos grandes. Los sonidos más fuertes sólo causan que sea más difícil de entender. Es por esto que los audífonos son diseñados para amplificar las frecuencias que usted necesita oír, para entender mejor.


Mito:
Los audífonos restaurarán mi audición a como era antes.

Realidad:
Como su nombre implica, los audífonos sólo pueden asistirlo con su audición, cualquier condición que ésta sea. Ellos no pueden restaurar su audición ni retrasar el progreso de la pérdida.


Mito:
No hay manera de asistir mi tipo de pérdida auditiva.

Realidad:
En casi todos los casos una pérdida neurosensorial se puede asistir con amplificación. Otras clases de pérdidas pueden ser tratadas con procedimientos médicos. Bajo cualquier circunstancia, exámenes médicos regulares y audiometrías le asistirán a encontrar respuestas. Algunas personas encuentran que sólo es un problema la acumulación de cerumen.


Mito:
Usar audífonos es una señal de vejez.

Realidad:
Su pérdida auditiva es más notoria cada vez que usted pregunta "¿Qué?", sube el volumen de la televisión a niveles muy altos, o evita conversaciones por teléfono o reuniones sociales; en vez de usar un audífono pequeño, el cual puede ser casi imposible de ver cuando lo trae puesto. Si su problema de audición no es resuelto, podrá verse afectado en la calidad de sus relaciones o amistades.


Mito:
Soy demasiado viejo para beneficiarme con un audífono.

Realidad:
No importa a qué edad empieza a usar audífonos, usted depende de su audición para mantener contacto con el mundo y comunicarse con sus seres queridos. ¿Cómo se sentirían otros al ver que usted no quiere mejorar una función vital?


Mito:
Los últimos modelos de audífonos digitales tienen la capacidad de eliminar automáticamente ruidos de fondo no deseados.

Realidad:
Ningún audífono, por más sofisticado que sea, tiene la capacidad de hacer lo que sólo hace el cerebro humano: el poder procesar, seleccionar y eliminar sonidos que no deseamos oír. La mejor comprensión de sonidos en un ambiente ruidoso variará de acuerdo al tipo y grado de pérdida auditiva, al audífono, la adaptación; pero lo más importante: a su disposición y paciencia, mientras vuelve a aprender a oír con la amplificación de sonidos.


Mito:
Los audífonos son demasiado costosos.

Realidad:
El costo es relativo al valor percibido que consigue de su audífono. La inversión más importante es su actitud y voluntad para adaptarse a un nuevo mundo de sonidos. Para muchos, el mejorar su calidad de vida y sus relaciones hacen que esta haya sido la mejor inversión.


Mito:
Audífonos económicos funcionan de la misma manera y calidad que los más costosos.

Realidad:
Audífonos comprados por correo o por internet carecen de un ingrediente esencial: la experiencia y cuidado de un médico o especialista en audición. Usted no está dispuesto a depender de un servicio de correo para su atención médica, entonces, por qué dependería del mismo servicio para el cuidado de su audición.


Mito:
Mi audición no es tan mala para necesitar dos audífonos.

Realidad:
Como nuestros ojos, nuestra audición depende de dos oídos para captar y localizar sonidos y poderse enfocar en un sonido específico o conversación. Varios estudios han demostrado que personas que usan dos audífonos entienden más claramente y disfrutan de una mejor calidad de sonido.