rehabilitacion1

Los efectos de una pérdida auditiva son sutiles, pero devastadores a medida que avanza el tiempo.

Es necesario comprender a fondo el problema para poder enfrentarse a él.

Para poder comprender bien el impacto causado por una pérdida auditiva, tenemos que apreciar la importancia de una buena audición para una vida normal.

Entramos a este mundo rodeados de sonidos, oyendo nuestro propio llanto y el tranquilizador sonido del latir del corazón de nuestra madre.

Desde ese instante, empieza para nosotros una larga jornada siempre acompañados por los sonidos característicos de nuestra vida diaria. En efecto, terminamos asociando esta confusa y cambiante telaraña de sonido con la vida misma.

Aún en la infancia, empezamos a reconocer sonidos y los relacionamos a un significado. Los sonidos se transforman en señales o advertencias, se destacan en el ambiente para llamar nuestra atención.

A medida que crecemos el sonido nos provee la base para nuestra comunicación, aprendemos palabras que nos sirven de símbolos para describir cosas, ideas y mensajes.

Hemos estado asociados a nuestro medio ambiente desde nuestro nacimiento con sonidos que han pasado inadvertidos, pero que siempre hemos oído.

Casi todos los sonidos forman un complejo fondo más allá de nuestra conciencia. Sin embargo, a un nivel subconsciente, estos sonidos de fondo nos dan un sentido de participación y seguridad.

rehabilitacion6

Como un radar, nuestra audición se extiende en todas direcciones de una sola vez y a grandes distancias. Nos proporciona información y seleccionamos descartando las cosas que carecen de importancia. Cientos y miles de señales originadas en sonidos penetran nuestro cerebro, parecido a una computadora de día y de noche.

El constante flujo de sonido de fondo, no se detiene nunca.

No podemos dejar de oír ni cuando dormimos. Podemos cerrar nuestros ojos, pero no podemos desconectar nuestros oídos.

El constante flujo de sonidos persiste sin interrupción. Rara vez conscientemente nos percatamos de nuestra profunda alianza con esto y nuestra dependencia de ello.

Para el residente de la ciudad, acostumbrado al sonido del tráfico y a otros ruidos, el silencio relativo del campo puede transformarse en molesto. El mundo conocido subconscientemente por él como sonoro, ha sido suprimido.